jueves, 23 de febrero de 2017

Yo evalúo, tú evalúas, él avalúa...

En esta fase tan importante del proceso de aprendizaje de un alumno que es la evaluación, voy a ir analizando mis destrezas evaluativas. Reconozco que el salto que he dado en este campo –y que continúo dando– es enorme, pues cuando llegas de un modelo en el que se valoraba únicamente con un bien o un mal un dato, un cálculo o un desarrollo, tienes que hacer un esfuerzo monumental para adaptarte a los nuevos modelos, que sabes resultan mucho más adecuados para el alumno y su proceso de aprendizaje.

Actualmente, mis alumnos realizan trabajos en grupo, ejercicios, proyectos... que valoro de tres formas, principalmente: cada uno evalúa su propio trabajo dentro del grupo, cada uno evalúa el trabajo de sus compañeros de grupo y yo les evalúo el proceso del trabajo y el producto final según una rúbrica que ellos conocen. Siempre les pido que al inicio y final de cada sesión repasen esa rúbrica para saber en qué punto están y qué les toca hacer, si se retrasan o van en los tiempos adecuados, si tienen que hacer algo extra para llegar a tiempo... en definitiva, deben seguir al fía esa hoja de ruta para conseguir, en cada item, alcanzar con éxito el objetivo final.

Con este modelo, puedo moverme por las mesas –o allá donde estén– para ir charlando con ellos y preguntarles las dificultades que tienen, para observar cómo se comunican, si son asertivos o prefieren intervenir poco (y animarles, en consecuencia)...

Esta manera de trabajar la evaluación es ideal. me encuentro con el problema de que es un sistema muy joven en mi centro, pero los profesores estamos bastante animados. Quizá cuesta más que participen los alumnos, a los que les está cambiando mucho su rol en el colegio: tienen que pasar de un estado pasivo a uno sumamente activo. Y tener que ir viendo en qué punto se encuentra cada uno en la rúbrica, es un trabajo de lectura y análisis que les cuesta. 

La idea principal de estos nuevos modos de evaluar es ver en acción a los alumnos, pero no solo en los conocimientos adquiridos(que quizá son menos), sino en cómo y dónde buscan información y seleccionan la más importante, cómo se distribuyen las responsabilidades sin perder la idea de equipo, como se "reprenden" los momentos de inactividad, cómo trabajan la asertividad, cómo tratan de prosperar para alcanzar su objetivo, cómo tratan de explicar lo que han logrado al resto de compañeros... 

Los exámenes se reducen a uno por trimestre, que es muy competencial. Siempre les digo que deben llegar a la memorización a través de la comprensión. Solo los conceptos clave los trabajamos desde la perspectiva puramente memorística. ¿Cómo? Selecciono los 2,3 o 4 conceptos de cada tema y hacemos un Concept Test. Esos mismos Concept Tests son los que nutren una parte del examen final que comentaba.

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